Artes visuales · Lavidamisma · Literatura

Lugares soñados

Cuando era adolescente, mis sueños eran sumamente vívidos y los recordaba siempre sin dificultad. En ocasiones, lo que me parecía llamativo en ellos eran los sucesos o las personas, pero más a menudo eran los lugares. Para mí resultaban tan reconocibles como los espacios diurnos que frecuentaba o aún más, pues el reconocimiento, como el resto de las sensaciones, tiene una rara intensidad en los sueños. Algunos de esos lugares aparecían de manera recurrente, y de ese modo la sensación de viajar a otro mundo, uno con una geografía precisa, aumentaba. El sueño me parecía, como a Gerard de Nerval, una segunda vida, pero también un nuevo continente, tan amplio como para que la tarea de explorarlo pudiera durar varias vidas. Cada persona habrá de tener por las noches su propio reino en el que es descubridor y pionero, pero me gusta pensar que a veces la rutas se intersectan, y que cual Livingstones y Stanleys nos encontramos por azar en ese espacio onírico. A veces, cuando leo o escucho sueños ajenos, como los que hay a continuación, tengo la sensación de que las distintas cartografías individuales son en realidad retazos de un único universo, aparentemente infinito tanto en el espacio como en el tiempo.

 

Celtic-Ornaments2
En Xanadú, Kubla Khan
mandó que levantaran su cúpula señera:
allí donde discurre Alfa, el río sagrado,
por cavernas que nunca ha sondeado el hombre,
hacia una mar que el sol no alcanza nunca.
Dos veces cinco millas de tierra muy feraz
ciñeron de altas torres y murallas:
y había allí jardines con brillo de arroyuelos,
donde, abundoso, el árbol de incienso florecía,
y bosques viejos como las colinas
cercando los rincones de verde soleado.

Es una anécdota bien conocida: Samuel Taylor Coleridge, que vivía en aquel momento en una granja en Exmoor, se quedó dormido tras tomar opio para calmar los dolores que sufría desde hace años. Había estado leyendo una descripción del historiador Samuel Purchas del palacio construido por Kubla Khan, y en su opiáceo sueño no sólo visualizó la construcción y sus fastuosos alrededores, sino que soñó además con un poema que los describía. Al despertar, aún a medias bajo los efectos de la droga, se apresuró a escribir aquellos versos, y lo hizo de un tirón hasta que llamó a su puerta un hombre de la vecina aldea de Porlock. El visitante entretuvo a Coleridge durante una hora, y luego, cuando este quiso retomar la escritura, se encontró con que la visión, las palabras, todo, se habían esfumado de su memoria. Desde entonces, “una persona de Porlock” ha quedado como expresión para denominar a todos aquellos inoportunos que nos distraen de nuestro trabajo. En El sueño de Coleridge, Jorge Luis Borges llama la atención sobre esta curiosa simetría: en el Compendio de historias escrito por Rashid el-Din en el siglo XIV se dice que Kubla Khan erigió su palacio según un plano que había visto en sueños. “Acaso un arquetipo no revelado aún a los hombres, un objeto eterno (para usar la nomenclatura de Whitehead), esté ingresado paulatinamente en el mundo; su primera manifestación fue el palacio; la segunda el poema. Quien los hubiera comparado habría visto que eran esencialmente iguales.”

 


Si nosotros soñamos lugares, ¿pueden los lugares soñar a través de nosotros? Los celtas estaban convencidos de que la tierra posee memoria y se expresa a través de los sueños de las personas. Basándose en los conceptos célticos de dúlra (ecosistema), dúchas (herencia) y aisling (sueño), las artistas y ecologistas Anna Keleher y Claire Coté se embarcaron en el año 2011 en un proyecto titulado Dreaming Place. Comenzaron por una inmersión de cuarenta días en el paisaje de Marble Arch Caves Global Geopark, en Irlanda, viviendo, comiendo y soñando allí, y realizando una serie de dibujos colaborativos que pueden verse en su blog. El proyecto continúa, y ha dado lugar, aparte de a otra serie de dibujos, a una radio, Radio Dreaming, podcasts con las seis primeras emisiones, y una minicaravana que ellas llaman The Pod (la vaina), en la que reciben a cualquier visitante que quiera charlas con ellas y con la que viajan dando a conocer su trabajo.

 

 

Leemos en La geografía y el arte de la vida, de Edmunds Valdemārs Bunkśe:

“Fue Gaston Bachelard quien tan bien capturó la atávica verdad de soñar con el mundo más allá del horizonte antes de partir para conocerlo. Jasón y los Argonautas soñaron el Vellocino de oro mucho antes de su peligroso viaje. En la Edad Media europea la imaginación pobló el mundo más allá de sus horizontes con las más extravagantes criaturas. Todos los grandes exploradores durante los viajes europeos de descubrimiento soñaron con descubrir fabulosas y ricas tierras, con encontrar “curiosidades”. A la edad de catorce años Alexander von Humboldt soñó con América y el cosmos, dos reinos que le preocuparon a lo largo de toda su vida. Un viaje comienza mucho antes de que un barco suelte amarras o un avión abandone la pista de despegue.

Exploradores, turistas, viajeros y aventureros, todos sueñan el mundo antes de salir a él y explorarlo. Y la realidad rara vez coincide con el sueño. Pero eso no importa. Somos “como personas que parten de viaje para ver con sus propios ojos la ciudad de sus deseos”, reflexiona Marcel Proust, “y que imaginan que se puede saborear en la realidad lo que ha encantado a la propia imaginación”. Depende de las circunstancias. Para André Aciman, anticipar una experiencia, imaginarla y rememorarla contiene más significado que la experiencia en sí. También yo he encontrado gran placer en soñar con viajes, especialmente a la montaña y a aguas salvajes, pero no hay reglas en este ámbito. La impredecibilidad de cómo reaccionará uno a la realidad refleja las complejas, a menudo ambiguas relaciones que los individuos tienen con los lugares y los paisajes. Si uno tiene suerte, un lugar soñado puede satisfacer la fantasía más incluso en la realidad que en los sueños. Pero los lugares y paisajes nuevos pueden también ser abismos demoledores.”

 


Los poetas sueñan lugares y los versifican. Los compositores sueñan lugares y les ponen música. Este es el sueño que George Antheil tuvo a principios de 1922, descrito por él mismo:

“Soñé, simplemente, que vivía en un periodo futuro, un tiempo de “La Gran Paz”. Esa paz había seguido a una gran guerra, una guerra mayor incluso que la Primera Guerra Mundial, en la que una vez casi tomé parte. La gran nueva guerra acababa de finalizar, y recuerdo estar caminando junto a un río europeo o asiático repleto hasta arriba de cadáveres. Pero era primavera ahora, y el aire estaba lleno de una paz omnipresente. El río y los cadáveres habían desaparecido, y yo estaba de vuelta a mi tierra natal.

Hermosos edificios de formas simplificadas habían sido construidos en las laderas y sobre los valles. Las casas eran bonitas, cada una con su piscina, su cancha de tenis, sus resguardados jardines. Algunas de las casas eran grandes, otras pequeñas, pero todas eran atractivas. Los niños correteaban en los parques cercanos, bien vestidos, bien alimentados, bien educados.

La escena tenía la atmósfera de De Chirico, sin la atmósfera de las ruinas, fábricas o guerras. Excepto por la música de las voces de los niños, todo estaba extrañamente silencioso.

Me encontré a mí mismo caminando a lo largo de un sendero de pequeños edificios residenciales. De ellos, al pasar yo, venía la música que una orquesta sinfónica tocaba: ¡mi música!

Pero no era música similar a nada que yo hubiera escrito o, de hecho, a cualquier cosa que yo conociera. No era como Los planetas de Horst, o La consagración de Stravinsky, en el sentido de que era al tiempo más difícil de aprehender por el oído y más fácil. Su más cercano pariente era Beethoven o Brahms, pero sin sus acordes, armonías o melodías. Era una especie de Himno a la alegría, la cuádruple esencia de la nobleza y los más elevados esfuerzos espirituales del ser humano.”

 

Visión onírica, Durero

 

La noche que fue del 7 al 8 de junio de 1525, Alberto Durero soñó un paisaje apocalíptico. En la mitad superior de un trozo de papel de 30 por 43 centímetros lo dibujó a la acuarela, debajo escribió:

“En 1525, durante la noche entre el miércoles y el jueves después de Pentecostés, tuve esta visión en mi sueño, y vi como grandes cantidades de agua caían del cielo. La primera golpeó el suelo aproximadamente a cuatro millas de mí con tan tremenda fuerza, enorme estruendo y salpicaduras, que anegó todo el campo. Estaba tan conmocionado que desperté. Y el aguacero que siguió fue colosal. Parte del diluvio cayó a cierta distancia y otra parte cerca. Y caían desde tal altura que parecían descender todas con la misma lentitud. Pero el agua que primero tocó el suelo había caído tan repentinamente y a tal velocidad, y la había acompañado un viento y un rugido tan aterradores, que cuando desperté mi cuerpo entero temblaba y no logré reponerme en un buen rato. Cuando me levanté por la mañana, pinté lo que se ve arriba tal como lo vi. Quiera Dios conducir todo al mejor fin.”

 

Celtic-Ornaments2

 

En 1909, Carl Gustav Jung viajaba por Estados Unidos en compañía de Sigmund Freud, pues ambos estaban dando un ciclo de conferencias en ese país. Una noche, Jung tuvo un sueño: estaba en una casa de dos pisos desconocida, pero que sentía como propia. El piso superior estaba decorado al estilo rococó, pero el inferior, por su aspecto, parecía más antiguo, del siglo XV o XVI. Se dijo que tenía que explorar toda la casa, y eso le llevó a encontrar una pesada puerta tras la cual unas escaleras llevaban al sótano. Abajo halló una habitación abovedada que parecía extremadamente antigua, y por algunos detalles Jung logró datarla en los tiempos del imperio romano. Cada vez más interesado, examinó el suelo y encontró una anilla. Al tirar de ella pudo levantar una losa del suelo. ¡Aún se podía descender más! Llegó hasta una cueva excavada en la roca. Una gruesa capa de polvo cubría el suelo, donde había huesos desperdigados y trozos de cerámica, restos de una cultura primitiva. Justo cuando descubrió un par de cráneos, de apariencia antiquísima y casi desintegrados, despertó.

Los dos psicoanalistas habían tomado la costumbre, en ese viaje, de narrarse sus sueños e interpretarlos. Cuando Jung le contó a su mentor este sueño, Freud quiso ver en esos dos cráneos unos deseos reprimidos de dar muerte a alguien (sospechaba Freud que su discípulo deseaba en el fondo asesinarle). Para no llevarle la contraria, Jung dijo que los cráneos le hacían pensar en su mujer y en su cuñada. No obstante, para su fuero interno el suizo ya le había dado otra interpretación: cada estrato de la casa representaba una capa de su propia psique, cada una más antigua que la anterior hasta llegar a lo más ancestral de todo, lo que más tarde llamó Inconsciente colectivo. En aquella proximidad tan intensa del viaje, a la relación entre Sigmund Freud y Carl Jung le estaba saliendo sus primeras grietas. La ruptura, completa e irreversible, se consumó en 1913.

 

Celtic-Ornaments2

 

Sueña también Naguib Mahfouz:

“Camino sin rumbo, sin ningún lugar concreto a donde ir, cuando de pronto encuentro un evento sorprendente como nada que haya imaginado:

Cada paso que doy convierte la calle en un circo. Las paredes y los edificios y los coches y los viandantes, todos desaparecen, y en su lugar se alza una gran plataforma con gradas y largas sogas que cuelgan, llena de trapecios y jaulas de animales, con actores y acróbatas y forzudos e incluso un payaso.

Al principio estoy tan feliz que podría salir disparado de la alegría. Pero cuando voy de calle en calle el milagro se repite una y otra vez. Mi placer mengua y mi irritación aumenta, porque me hastían ya pasear y mirar a mi alrededor, hasta que añoro en lo más profundo volver a casa.

Pero justo cuando me congratulo de ver de nuevo la cara familiar del mundo, y confío en que pronto alcanzaré el descanso, abro mi puerta… y encuentro allí al payaso para saludarme con sus risitas.”

 

Celtic-Ornaments2

 

Tened felices y misteriosos sueños.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s