Artes visuales

El arte de enseñar las bragas

En los años noventa, una de las primeras cosas que hizo Ai Weiwei al volver a su país fue ir a la plaza de Tianamen y fotografiar a su esposa con la falda subida, enseñando las bragas. Con esa y otras provocativas escenas dejaba claro lo que pensaba del régimen político chino.

Más de veinte años después, una joven también china, Angela Li Zhenxiang, ha encontrado inspiración en esa instantánea para llevar a cabo su propio proyecto artístico: levantarse la falda en diversas partes del mundo para comprobar de primera mano el nivel de libertad en cada localización. Dicho así y a estas alturas del cuento, puede parecernos banal o ingenuo, pero tiene más interés del que parece. Sobre todo si nos situamos en el lugar de la artista, y nos imaginamos convertidos en barómetro humano de culturas y actitudes.

El origen del proyecto hay que buscarlo, aparte de en la foto de Ai Weiwei, en los contrastes que Angela Li percibió al llegar a Londres para estudiar en la Wimbledon College of Arts: el individualismo de Occidente y la todopoderosa colectividad en su país, la cerrazón de China y la libertad de movimientos de que disfrutaba en Inglaterra. O la distancia frente a los planes de sus padres, que esperaban que obtuviera una cualificación como maestra y volviera a su país para casarse. A lo que se dedicó fue, en realidad, a desarrollar una serie de acciones artísticas con el autodescubrimiento como objetivo y su cuerpo como protagonista. No en vano, Angela Li se declara admiradora de Marina Abramovic y Ana Mendieta.

Su proyecto, además, le permitió relacionarse con otras personas y sus marcos culturales en contextos no planificados. Al pedir a la gente que encontraba en la calle que la grabaran al subirse la falda, pudo evaluar sus reacciones, y eso se convirtió en pretexto para iniciar relaciones humanas que en algunos casos se han extendido en el tiempo. No obstante, en aquellos lugares donde eso resultaba demasiado peligroso, prefirió servirse de un trípode.

En el vídeo que documenta este proyecto, una especie de Where the hell is Matt en versión reducida, puede verse a Angela Li luchando en ocasiones con ciertos comprensibles reparos. No es lo mismo, obviamente, enseñar las bragas en Nueva York, que ante una mezquita en Irán (aunque las bragas se parezcan más a castos pantaloncitos). Será interesante ver cómo continúa este proyecto, y qué derroteros toma la obra de esta joven artista.

 

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