Chocolate

10 usos poco habituales para el chocolate

Como adicta consumidora habitual que soy de chocolate, mi empleo del mismo no ha ido hasta ahora más allá de esto: comer un poco, comer un poquito más, pensar que una onza más no hará daño… y alargar esa sucesión todo lo que permita el sentimiento de culpabilidad. Sin embargo, ahora me doy cuenta de que el chocolate tiene más usos, muchos más. Algunos bastante peculiares.

El chocolate sirve, por ejemplo

1. Para FREÍRLO

Una vez, hace ya casi veinte años, a alguien en Escocia se le ocurrió rebozar una barra Mars y freírla. Desde entonces la deep fried Mars bar se ha convertido en un ejemplo de la legendaria afición de los escoceses por freír casi cualquier cosa y, en general, de su dieta capaz de hacerte sudar colesterol. La empresa productora de las barras Mars reniega de esta invención, por ir en contra de su “compromiso con la promoción de un modo de vida activo y saludable”. Como si a los escoceses les importara…

Deep fried Mars bar - John Shultis
Tengo indigestión sólo de mirarlas | Imagen de John Shultis

 

2. Para HACER CINE

Cuando uno piensa en la sangre cinematográfica, en especial la de producciones de serie Z, es el ketchup lo que acude a la mente. Pero si uno rueda en blanco y negro, el chocolate también sirve. En la famosa escena de la ducha en Psicosis, lo que se mezcla con el agua que cae en la bañera es sirope de chocolate, en concreto de la marca Bosco.

 

3. Para HACER QUE TU HIJA SE COMA LAS VERDURAS

¡Papá malo!

 

4. Para FRANQUEAR UNA CARTA

Tenía que suceder en Bélgica, claro. En Pascua del año pasado, el servicio de correos belga emitió una serie de sellos con aroma y sabor a cacao. No es que hubiera que comerse el sello. Lo que sucedía es que al lamer su parte adhesiva no se encontraba uno con ese desagradable sabor a oblea con desinfectante, sino, ¡qué lujo!, a chocolate belga. ¿Provocarían esos sellos un repentino revival de las comunicaciones por vía postal?

Letter_chocolate
Y si uno no tiene sellos con sabor a chocolate, se sustituye por algo como esto y ya está. | Foto de Andreas Nilsson

 

5. Para ASESINAR A ALGUIEN

Y no a alguien cualquiera, sino a Sir Winston Churchill. Durante la II Guerra Mundial, los nazis elaboraron un plan para acabar con el Bulldog Inglés: conseguir colocar una apetecible tableta de chocolate en sus aposentos. El veneno no era el método elegido, sino unos delgados explosivos recubiertos de la dulce sustancia. En cuanto el Primer Ministro partiera la barra, ¡BUM! Suena a invento de tebeo, ¿verdad? El artefacto no llegó nunca a manos de Churchill: el servicio de inteligencia británico descubrió el plan antes de que se pusiera en práctica.

Churchill en la conferencia de Postdam
¿Nadie pensó al menos en un puro explosivo?

 

6. Para DEMOSTRAR QUE LOS ORDENADORES PUEDEN SER CREATIVOS

Eso es lo que se proponía IBM cuando creo a Watson the Jeopardy, una supercomputadora capaz de crear platos perfectamente comestibles e incluso deliciosos. Como los burritos de chocolate. Provisto de una base de datos de recetas internacionales, Watson las une con información que ya posee acerca de sabores, y crea combinaciones en función de cómo puede reaccionar un paladar humano. Los que han probado sus creaciones han quedado más que satisfechos. Aquí podéis ver una selección de recetas, por si os atrevéis a preparar alguna.

 

7. Para FUMAR

No estoy refiriéndome a los cigarrillos de chocolate que nos compraban cuando éramos pequeños, y con que imitábamos los gestos de los adultos fumadores antes de comprobar que eso era un rollo y que lo bueno era comértelos pero entonces veías que el papelito que los envolvía era un engorro, etc. No, hablo de puros aromatizados con chocolate, como por ejemplo los Tatiana. Si intersectamos el colectivo de los connoisseurs de puros y el de los sibaritas del chocolate, tenemos el grupo de gente capaz de deleitarse con los matices de sabor y aroma de puros impregnados en cacao y brandy, trufa de chocolate, chocolate con leche, cacao y café…

Leyendo la descripción de este tipo de artículos, tengo tentaciones de volver a fumar. Puros de chocolate, eso sí.

Allflavoredcigars
Un fragmento de la página Allflavoredcigars.com

 

8. Para REHABILITARSE

En las afueras de Milán, la prisión de Busto Arsizio puso en marcha en el 2010 un proyecto para la rehabilitación de los presos: un obrador de repostería y chocolatería llamado Dolci Libertà (Dulce Libertad). En él trabajan 25 hombres que reciben un sueldo de entre 400 y 600 euros al mes. Los resultados han sido muy positivos, no sólo como programa social, sino también en un sentido más goloso: los artículos de Dolci Libertà son famosos por su calidad.

Dolci Libertà - Eurochocolate Perugia
En el 2010 fueron reconocidos como “Mejores Artesanos” en el Eurochocolate de Perugia.

 

9. Para… ¡EJEM!

Esta página ofrece kits para que puedas hacer una réplica en chocolate de tu pene o labios vaginales (o los de tu pareja) mediante moldes de silicona que, asegura la empresa fabricante, son totalmente seguros. Quienes lo han probado dicen que el proceso resulta muy divertido, y que el producto final es un regalo con el que todo el mundo queda encantado. Habrá que probarlo.

¿De qué tamaño? Supersize, por supuesto
¿De qué tamaño? Supersize, por supuesto | Foto de Jirka Matousek

 

10. Para METERSE EN LÍOS

En el año 2008, Ron Obadia y Nadine Artemis, dueños de un negocio de productos dietéticos y naturales, fueron detenidos al cruzar la frontera de Estados Unidos desde su Canadá natal. El motivo era que llevaban lo que parecía un bloque de algo más de un kilo de hachís. Un test toxicológico rutinario fue realizado in situ y dio positivo. Sin embargo, lo que llevaban no era otra cosa que chocolate crudo, es decir, chocolate casero hecho con cacao no tostado sino secado al natural. Tras un análisis más riguroso en un laboratorio (y una serie de molestias legales), la pareja logró demostrar que no eran traficantes de drogas. No obstante, la siguiente vez que intentaron pasar la frontera estaban ya en el punto de mira: un examen de su equipaje mostró, aparte del famoso chocolate, otros exóticos productos de aspecto sospechoso, como aceites esenciales, semillas de cáñamo o suplementos dietéticos. Los perjuicios sufridos por Ron Obadia y Nadine Artemis durante la batalla legal que siguió fueron considerables, pero lograron salir del paso. Evidenciaron, además, la escasa fiabilidad de los kits de análisis empleados en las aduanas para detectar drogas.

 

Y ahora basta de cosas rarunas. Me voy a tocar la armónica como Morrissey.

Morrissey

 

 

Imagen destacada de Roberto Pérez Bahena

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